Las personas que padecemos Síndrome de Apert, tenemos unos rasgos físicos comunes, con una cara y unas manos características. Pero la fisonomía es sólo una parte de la persona; Somos mucho más que simple apariencia. Tenemos también, innumerables cualidades y defectos, como cualquier otro ser. Poseemos muchos valores y suficiente capacidad para hacer muchas cosas positivas. Pero sobre todo, somos capaces de ofrecer grandes cantidades de amor. Tenemos una sensibilidad muy fuerte, por lo que somos especialmente vulnerables a la aceptación social. Es importante el poder crecer en un medio que nos respete y nos acepte como a un igual. La imágen de nosotros está condicionada por la manera en que los demás nos transmiten mensajes sobre cómo nos consideran. Es desagradable para cualquiera, el sentirse observado en lugares públicos. Si nos vemos rechazados por nuestro aspecto diferente, nuestra imágen será negativa, bajará el nivel de autoestima, y es muy dificil sentirse bien cuando la autoestima está dañada. Por eso la actitud de quienes nos rodean, puede darnos fuerzas para seguir adelante, o por el contrario, tener un efecto devastador Ya existe un desinterés por la aceptación y la participación social en bebes con características similares o descapacidades en general. No provoquemos la indiferencia con nuestra falta de interes por estos casos. Acepta a quien tiene una cara diferente como un igual, aprende a valorar a los demás por sus cualidades y no sus carencias, no los juzgues por su aspecto externo, sino por sus valores. Transmite estas ideas a tus hijos e influye desde tu pequeño ámbito, a cambiar este prejuicio social que impide la plena integración de todos. Contribuye tú, con una actitud activa y positiva a aceptar a las personas tal y como son, y procurar un medio social adecuado a las diferentes posibilidades, para que todos tengan cobijo en nuestra sociedad.
Todos tenemos la garantía de los inalienables derechos a la vida, a la libertad y a la búsqueda de felicidad. Nosotros abrazaremos estas verdades que son por sí mismas la evidencia de que todos los hombres y las mujeres han sido creados igual. Martin Luther King
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